JESÚS MONTES ESTRADA, NÚMERO 1 DE LA CANDIDATURA DE IZQUIERDA UNIDA AL AYUNTAMIENTO DE GIJÓN
«IU evitará que una mayoría absoluta del PSOE lo escore hacia la derecha» «Los socialistas, gobernando en solitario, llevaron a la ciudad entre 1999 y 2003 a una situación de ‘adormidera’ «No hay nadie de la zona rural viviendo bajo el puente del Piles. Algunos cobraron más de 500 millones de pesetas»
Será su última reválida como candidato de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Gijón. Jesús Montes Estrada ‘Churruca’ es concejal, de forma ininterrumpida, desde 1991. Extrovertido y convencido de su proyecto político, es consciente que con esta legislatura se cerrará su ciclo. De todas formas, este trabajador metalúrgico, republicano y líder, en los años ochenta de las movilizaciones del sector naval en Gijón, está seguro de que «la derecha» no tiene ninguna opción para gobernar en la ciudad y, también, de que sólo un pacto entre el PSOE e IU, similar al de los últimos cuatro años, garantiza las políticas de progreso que demandan los gijoneses.
-¿Por qué deben los gijoneses votar la opción de IU?
-Porque es la más plural. La que suma la izquierda de siempre con un asturianismo razonable y la aportación de los verdes, que contribuyen a los aspectos de la calidad de vida que nosotros defendemos. Somos una opción política distinta a lo tradicional del PSOE y del PP.
-Apoyo al empleo, a los servicios sociales, a la vivienda… ¿No parece el mismo programa que el PSOE?
-Creo que los socialistas nos copiaron una gran parte de nuestro programa. Lo que planteamos es que hay que preservar lo que ya tenemos y plantear un plan de industrialización, a la vez que garantizar la diversificación de la pequeña y mediana empresa, que son los que dan el poso y el peso industrial a esta ciudad.
-IU ya fue Gobierno en Gijón los últimos cuatro años. ¿A qué aspiran a partir de ahora?
-Aspiramos, si nuestra base social no se queda en casa, a mejorar votos, a mejorar resultados y a tener una correlación de fuerzas en el Gobierno más favorable de la que tenemos ahora.
-Pero los socialistas parecen satisfechos del balance del pacto de los últimos cuatro años.
-Nos hemos llevado bien y con lealtad, pero son 13 a 3. Nosotros aspiramos a un mayor reequilibrio y a que el Gobierno siga siendo plural en Gijón.
-Usted hablaba de alcanzar los cinco o seis concejales. ¿Más un sueño que una realidad?
-A tenor de lo hecho, el resultado que tenemos es francamente mejorable. Con nuestra intervención se ha mejorado la vivienda de protección, el empleo, las escuelas de 0 a 3 años y otras muchas cosas. Además, cada uno con su perfil, dimos estabilidad a un Gobierno cuando pocos confiaban en ello. Una pareja de hecho que funcionó y esperamos seguir en esa línea, por encima de que sea un sueño o una utopía.
-Pero, después de tantas elecciones, ¿le preocupa que IU haya alcanzado su techo en Gijón?
-Sí, la cuestión es preocupante, pero también es verdad que en 1999 tuvimos una situación de caída libre y se recuperó en 2003. Creo que hemos sido capaces de demostrar que podemos estar llevando una pancarta en la calle, pero también de gobernar, de gestionar cosas con seriedad y con una cercanía a la población.
«Más unidos que nunca»
-¿Por qué tiene que ir el voto de izquierdas a IU y no al PSOE?
-En el caso del PSOE, los parámetros de situación de una mayoría absoluta entre 1999 y 2003 llevaron a esta ciudad a una situación de ‘adormidera’. Invito a cualquiera para que analice las realidades de un gobierno socialista de mayoría absoluta, como aquel, y lo compare con lo logrado los últimos cuatro años. La diferencia es evidente. Hay viviendas protegidas, un acuario público como nosotros quisimos, un balneario, más polígonos industriales, se reequilibró la ampliación de El Musel… Es decir, creo que la aportación de IU sirve para que un gobierno en mayoría absoluta no se escore a la derecha, que siempre es la tentación.
-¿Izquierda Unida se presenta ahora más desunida que nunca?
-Nos presentamos más unidos que nunca y con más apoyos que nunca. Otra cosa es lo que está sucediendo en Oviedo, donde se produjo un pequeño golpe de Estado que nuestra gente, la de IU, que antes estaba con nosotros, pretendió dar contra el Partido Comunista de Asturias y dentro de los órganos de IU. El resultado fue que se quedaron al margen.
-Usted cumplirá, cuando acabe esta legislatura, 20 años como concejal. ¿No son demasiados?
-Sí, son demasiados. Comparto ese criterio. De todas formas, en mi caso, se dan dos circunstancia especiales. Tres legislaturas fui en una lista encabezada por Jesús Iglesias hasta que en 2003 asumí ir de número uno. Ahora, repito porque así me lo pidió la inmensa mayoría de los afiliados. Si el 78% te dicen que debes seguir, yo me debo a esa organización. Eso es, un poco, lo que me ‘autoobliga’ a continuar.
-¿No le hubiera gustado dar el salto a la Junta General?
-Hubo esa propuesta, que yo rechacé, porque me gusta estar en Gijón y porque Gijón no es un municipio más, es la cabeza tractora de Asturias, es el dinamismo, la ciudad que a la gran mayoría de los asturianos les gustaría vivir. No hay tema de importancia en Asturias donde el peso de Gijón no se deje notar.
-Hablemos del programa. ¿Esta usted de acuerdo con las torres de 30 pisos que el PSOE plantea para los terrenos de las vías?
-A mí lo de las torres de 30 pisos me suena a Adriano Celentano. Es un modelo de ciudad que a nosotros no nos gusta. No es un capricho. Sabemos que hay que generar plusvalías para afrontar el soterramiento, lo sabemos, pero a nosotros nos gusta el modelo de ciudad compacta. En Gijón hay barrios dinámicos y otros que están muertos. ¿Ejemplos? Moreda y el polígono de Pumarín. El primero es un hervidero de gente, comprando, saliendo, paseando… Pasas al otro lado de las vías, y es la soledad. Eso es lo que la alcaldesa está empeñada en hacer en las vías. Pero es que en Poniente pasa lo mismo. No hay nadie por la calle. Con el diseño de las torres, se va a repetir la historia.
-¿Y las viviendas a precios asequibles?
-Eso es demagogia pura. Decir que la mitad de las viviendas sean sociales impediría cualquier tipo de soterramiento. Otra cosa es que el Ayuntamiento tuvo que ‘bailar con la más fea’ en Gijón al Norte, sobre todo a raíz del proyecto de Cascos con el metrotrén. No hay dinero para todo. Luego, está el desdoblamiento de Juan Carlos I, prioritario para las comunicaciones con el Oeste, que, sin un cierto soterramiento, difícilmente se podrá llevar adelante.
-Los vecinos de la zona rural organizaron protestas porque se sentían expoliados. ¿Manipulación o realidad?
-En este asunto pasó de todo. Se nos insultó, se nos acusó de todo. Por ejemplo, que íbamos a echar a la gente de sus casas. Auténticas salvajadas. PSOE a IU aguantamos el tirón y aseguramos que no se iba a expoliar a nadie, que se trataría de llegar a acuerdos amistosos, pero la figura de la expropiación es determinante porque, en caso contrario, se bloquea el crecimiento de la ciudad.
San Eutiquio
-El PP lo tomó como bandera a favor de los vecinos.
-Lo que hizo el PP fue dar la razón a cada uno de los vecinos y nosotros estamos para defender los intereses de la mayoría y eso pasa por generar suelo industrial y para viviendas de protección. Luego, se dijo que no iban a cobrar, y cosas parecidas. Ahora que sabemos los datos, resulta que alguno cobró más de 500 millones de pesetas, otros 400… No salieron tan mal. No hay nadie, que yo recuerde, viviendo debajo del puente del Piles o del puente de La Braña.
-Pero los vecinos defendían lo suyo.
-Están en su derecho, pero en el carro se montó el PP y otros de la pseudoizquierda, lo cual es más delirante. Que algunos que se denominan de la extrema izquierda defiendan los intereses de particulares frente a los de la mayoría, me resulta ridículo. Alguna gente quizás tenga que plantearse hacer alguna visita al manicomio de vez en cuando.
-¿Por qué rechazan el traslado del colegio San Eutiquio?
-En un caso como este, si se quieren ir a la zona Oeste, a medio plazo, machacan toda la enseñanza pública, que es la que hay que fortalecer. Tampoco se trata de ahogarlos, pero nadie dice que no puedan seguir donde están.
-Pero, se supone que lo que se trata es de quitar la barrera visual desde el Cerro.
-Si para eso se crea un problema de primer nivel con la escuela pública, creo que cambiamos un poco ‘les oreyes p’ol rabu’.