La política de Reconciliación y los mártires de la Cruzada Papal
En 1956, en plena represión franquista, el Partido Comunista de España lanza la política de reconciliación nacional. El momento: una dictadura, en la que los comunistas fueron los grandes represaliados, fusilados, torturados, desaparecidos de la Guerra Civil. Un año en el que miles de militantes de comunistas; como el poeta Marcos Ana y Melquisider Rodríguez, en las cárceles franquistas desde 1939 y que no verían la luz de la calle hasta 1964; estaban prisioneros de un régimen sostenido entre otros por la jerarquía católica. La propuesta política de reconciliación nacional del PCE decía que “la guerra la han perdido los españoles en general, indistintamente del bando donde hubieran estado”.
El pasado domingo 28 de octubre el Vaticano beatificaba a 498 religiosos y religiosas, sólo de un bando precisamente al que la jerarquía católica española, fundamentalista y precursora de esa Cruzada Nacional bendijera. De estos 498 mártires, ni uno sólo republicano. Los republicanos, para la jerarquía católica, son los rojos, los diablos, los que no merecen reconocimiento, aun cuando hubiera religiosos republicanos asesinados, torturados…. por los cruzados bendecidos por el Papa de Roma.
El domingo la exaltación de los mártires, de la militancia del PP, de la extrema derecha, la exaltación patriótico-fascista papal. Los altercados en Roma, la ira mezquina y asesina contra las reproducciones del Guernica, ese cuadro que mundialmente simboliza lo que nunca debe volver a ocurrir, los ataques contra la izquierda ese mismo día. El éxtasis de volver a saberse vencedores, si es que en algún momento dejaron de creerlo,
En esas sigue el Estado Vaticano, con sus continuas injerencias en la política española, de las que esta última es otra guinda más en la campaña ultraderechista de la jerarquía de la Iglesia Católica. Sorprende en este punto la connivencia del Ejecutivo Socialista que envía una delegación del más alto rango, encabezada por Moratinos, acudiendo a un acto celebrado en otro estado, no se olvide, que sólo mira a un lado, y que fue copartícipe de un golpe de estado, de una represión, de una dictadura que en el nombre de dios condenó a la noche a España y los españoles..
La Iglesia de Roma, el talibanismo católico, para hablar de la reconciliación entre los españoles dejó pasar 51 años desde aquel 1956 en que lo hiciera el PCE, casi nada para los defensores de los poderosos, de los defensores de la dictadura.
La memoria histórica, la de todos y todas, es la que debemos incentivar para que nadie nunca se crea con el derecho a levantarse contra la democracia, contra el pueblo, contra los avances sociales, contra la voluntad popular. Los jerarcas de Roma, de Toledo, insisten en la división, en la provocación, en la injerencia en la vida social y política como por ejemplo: el aborto, el divorcio, la educación para la ciudadanía, los matrimonios entre gais y lesbianas… el último contra una Ley de la Memoria necesaria y que se crea con el fin de avanzar hacia esa reconciliación que pedía con magnanimidad el Partido Comunista de España en 1956, ayer como quien dice.