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Un transporte irrenunciable

Entre los diferentes medios de transporte si existe alguno capaz de cautivar nuestra atención desde la infancia ese es sin duda el tren en sus diversas modalidades. Así mismo y, como decía Aureliano Triste “para vincular Macondo con el resto del mundo había que traer el ferrocarril”. Hoy la cuestión radica en mantener y mejorar la comunicación de Xixón con el mundo, en potenciar un medio históricamente abandonado y que en las últimas décadas se fue desmantelando tanto en lo tangible, eliminación de líneas, como en lo intangible, privatización paulatina y sumergida de los servicios prestados.

Asturies como comunidad y más en concreto Xixón como ciudad, están profundamente vinculadas a este medio de transporte, nuestra historia industrial no podría ser entendida sin la presencia del ferrocarril, de este modo líneas como la de Xixón-Llaviana, Xixón-Madrid, están entre las más antiguas del estado, surgidas de la naciente industrialización de mediados del siglo XIX. Unas líneas que salvo, la electrificación parcial o el trazado de Payares y la desaparición del plano inclinado de La Florida se mantienen exactamente como hace ciento cincuenta años.

La progresiva implantación de la alta velocidad ferroviaria en el estado está generando una serie de debates sobre la priorización en diversas actuaciones en materia del transporte por ferrocarril, que en las últimas décadas se fueron paulatinamente abandonando en beneficio del transporte por carretera, privado por supuesto. Debates en su gran parte provocados por la ausencia de la presencia de las administraciones locales en el diseño, y gestión, de un sistema público de transportes fundamental como es el tren. En este aspecto es necesaria una profunda revisión, partiendo de la aplicación de lo previsto en el Estatuto de Autonomía de Asturies sobre las líneas de ferrocarril interiores con la participación de los concejos, y de la gestión a tres bandas, estatal, autonómica y municipal en el resto de trazados desarrollados en Asturies. En esta clave está la necesaria reordenación de los recorridos del tren en el área central asturiana, conjugando el servicio público con medidas que fomenten su uso tales como la optimización de la cadencia de paso, la mejora de los transbordos, la electrificación total, la ampliación de los limitados horarios actuales o la eliminación de la curvona de Villabona, por citar alguna.

En el plano municipal para IU-BA-LV de Xixón una de las principales propuestas de Izquierda Xunida-Bloque por Asturies-Los Verdes es la de la vuelta del tranvía a la ciudad, el tranvía al sur de Xixón, un elemento que contribuirá determinante a la evolución de la ciudad en su expansión hacia el sur. Comunicando este tranvía con la “nueva” estación intermodal de Xixón, y de ahí a las nuevas viviendas de Roces.

Retomando la cuestión de la llegada de la alta velocidad, o velocidad alta, a Asturies, resulta injustificable que desde ciertos círculos se ponga en cuestión tanto la llegada de la misma a Xixón como la salida de mercancías hacia la Meseta. Así como la necesaria planificación de esa llegada con el fin de evitar las problemáticas surgidas en Cercanías de Cataluña.

Debemos apostar por la necesidad de avanzar en mejorar el actual mapa de comunicaciones férreas asturiano, vitalizarlo, desarrollarlo y promocionarlo como la forma de transporte público colectivo más eficiente y más respetuosa con el medio ambiente.

El 20 de diciembre, Renfe comienza la eliminación de los trenes expresos, el primero de los del norte peninsular el Costa Verde, Xixón-Madrid, con más de cien años de servicio, al que en breve seguirán otros como el Irún-Madrid, el A Coruña-Madrid… todo ello en la búsqueda de una plusvalía económica que deja en el andén el servicio público y social, que ha de orientar la actuación de toda empresa pública. Renfe intenta justificar la decisión anunciando un nuevo servicio vespertino entre Xixón y Madrid, un servicio que llega en la noche y no al amanecer como se hizo durante un siglo.

Francia, que lleva unos años por delante de España en materia de alta velocidad, no suprime los trenes expresos, el mítico Hendaya-París ahí sigue circulando por la noche para llegar a la capital de la república al amanecer, no suprime los servicios regionales por la introducción del TGV, el tren de gran velocidad francés. Tal parece que sí, que los Pirineos siguen presentes recordando que más allá lo público se enfoca al servicio de la ciudadanía, que las infraestructuras se mejoran, se adecuan a los nuevos tiempos, manteniendo los servicios que les dieron un sitio en la historia. Ahí radica una parte importante de esa Europa defensora de lo estratégico, entre ello, el ferrocarril en relación a España, que a pesar de los años pasados aún estamos lejos de esa Unión Europea de primera velocidad. Nunca mejor dicho.

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